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AUSENTE por Gregorio Torres PDF Imprimir E-Mail

 

                                                                           Zaragoza, a…

Mi alma luminosa, te escribo algo inquieto porque me han devuelto de Correos mi carta anterior con la anotación “Ausente”. Supongo que se trata de un error pero también me preocupa que, otra vez, tu padre la haya interceptado y devuelto al remitente. Espero que no sea así aunque de él todo puede esperarse. ¡Qué difícil nos lo están poniendo!

Tengo ganas de poder demostrarles a todos, a los tuyos y a los míos, que voy a sacar la oposición y que podremos, ¡al fin!, irnos juntos tú y yo a donde queramos sin tener que darles, a ninguno, explicaciones y sin necesitar su ayuda.

 Yo sigo en este destierro estudiando un montón, a tres temas por día y cuatro horas por tema. Escríbeme porque sabes que necesito tus cartas para continuar sin desánimo. Un beso de los nuestros. Te adoro en la lejanía, A.

 

                                                                           Zaragoza, a…

¡Amor imposible, me tienes en ascuas! Hace ya una semana que no sé nada de ti y esto empieza a ser insoportable. No hago otra cosa que estudiar y como no puedo llamarte por la promesa que hicimos para tener suerte en el examen, estoy hecho una mierda.

Si esto sigue así me voy a verte y saber que pasa contigo. De momento he bajado el ritmo de estudio porque no me concentro y solo hago, a duras penas, un tema por día. ¿Tanto te cuesta ponerme unas letras? ¡Mira que si no tengo tu apoyo lo mando todo a tomar viento! Te quiere, pero algo menos que hace cuatro días, este pobre opositor. A.

 

                                              

Mi querido estudiante. Perdona mi silencio que ha sido justificado por lo que te contaré en otro momento, pero sabes que estás y estarás siempre en mi corazón. Te pido, te mando, te ordeno que sigas estudiando como siempre para sacar la oposición y luego todo será distinto. ¡A pesar de mis padres y de todo! Un beso muy, muy especial.

 

                                                                  Zaragoza, a…

¡Soy otro! Me tenías preocupado con tu silencio, llegué a pensar que te habías cansado de mí, que ya no me querías y cosas por el estilo. Al fin puedo concentrarme y me siento con ánimo para el examen que ya han convocado  para la semana próxima. No sé si ir a verte dos días antes pues lo que ya no me sepa no podría aprendérmelo y me despejaría mucho. No sé, tú me mandas. Hasta ese día, como siempre todo mi amor insaciable. A.

                                              

¡Cielo infatigable! Estoy orgullosa de ti y me consuela saber que eres capaz de todo por mí, pero también que puedes hacerlo aunque yo no esté. ¡Desde luego que no vas a venir a verme ahora! Sería dar pasos atrás en el tema familiar y… ¡te queda ya tan poco para triunfar! No me escribas hasta después del examen que es pasado mañana. Un beso nada frío, aunque aquí lo haga.

 

                                                                            Zaragoza, a…

Gracias amor irremplazable por tus ánimos y tu buen juicio al aconsejarme. Mañana es el día. Estoy nervioso por lo que nos jugamos. Si puedo te llamo al salir ¡ya no necesitamos el sacrificio de no hablar! Hasta mañana un beso casto de pre-examen. A.

 

                                                                            Zaragoza, a…

Te escribo al no haber podido localizarte por teléfono, ¡no lo coges, coño! Creo que habré aprobado, me salió muy bien pues el tema era uno de los que mejor me sabía. Esperaré aquí a que salgan las listas y entonces, ¡el mundo será nuestro ¡Te amo con amor total, del bueno y del otro! A.

                                                                                                                                                   

Cuanto me alegra lo que me dices, pero yo ya lo sabía. ¿Cómo? Te debo una explicación desde hace tiempo y ahora te pido que sepas entenderme y lo aceptes como ese hombre fuerte del que yo me enamoré. Lee y ten calma, cuando termines seguirás queriéndome; igual o más.

Hace un mes tuve un grave accidente de coche. Los médicos no pudieron hacer nada, pero todo fue rápido y no sufrí. Ya no podremos hacer juntos los planes que pensamos, pero desde mi mundo sin tiempo puedo verte y tú seguirás con tu vida y realizaras otros planes. Y cuando me recuerdes sabrás que te he querido mucho. Eternamente tuya.

                                              

 

                                                                                                                                                               

                                        

 
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